Ana del Yerro

  • Señores, que profundos los sonidos que se escuchan envolviendo las melodías gestadas en esas cuatro paredes como se envuelve un cristal de murano, con tal delicadeza que a pesar de rudeza de las mismas les otorgan ese lugar que les corresponde en la adecuada estantería de una improvisación sublime, con tal premura que es tan sencillo sentirse “fr…[Leer más]